....y durante un momento la dicha es tan intensa que pierdo el sentido de la realidad y descubro el placer que solo tu me sabes dar .Lentamente el caballo desbocado de la pasión se va calmando y tu cuerpo sudoroso es víctima del abandono y se instala entre tus piernas el hastío.
Te miro y descubro que eres pasto del sueño, esbozo una sonrisa y me deleito viendo tu escultural cuerpo, y esta visión me excita,volviendo mi sexo a humedecerse pero esta vez seré yo la que le de placer. Vuelvo al espejo y sentada frente a él abro mis piernas y allí reflejado estás tú sonrosado y lascivo abriéndote por entero para mí.
Estás deseoso de sentir el roce de mis dedos y estos obedientes allí se dirigen y con fruición te recorren estableciéndose un ritual placentero que me hace emitir suaves gemidos.
De forma sensual elevo mi mirada hacia el espejo y me encuentro contigo que sonriente me incitas a seguir.
De forma sensual elevo mi mirada hacia el espejo y me encuentro contigo que sonriente me incitas a seguir.
Excitada me penetro primero de forma suave, pero poco a poco la intensidad va en aumento y los jadeos le acompañan. Mis ojos cerrados por el placer no descubren lo que sucede, pero tus palabras quedas me dicen que tú también disfrutas.
—Cariño,ven... , me dices al tiempo que coges mi mano y me devuelves a la cama donde tu cuerpo me reclama.
Así fue nuestra primera cita, y a ésta le siguieron muchas más. Ahora, años después a pesar de que tú ya no estás conmigo, el espejo continua en el mismo sitio y yo suelo sentarme frente a él a calmar la ansiedad de mi sexo.


