—Vamos
hija ponte el vestido de los domingos que vamos a ver a la
abuela
—Otra
vez mamá me aburre ir a casa de la abuela todos los Domingos ,me
gustaría ir a otro sitio y ver cosas nuevas venga mami vamos a
ver la estatua de la libertad que dicen que es muy grande.
—Eso
queda muy lejos así que olvídate de ir a ese sitio ,que tenemos que
coger el metro para llegar pronto y así estamos más tiempo con la
abuela.
—Mamá
por favor déjame quedar a jugar con mis amigas,
cuando estás con la abuela os ponéis hablar de vuestras cosas y yo
mientras me aburro.
—Ya
te dije que no , venga vámonos y deja de llorar o me enfado.
Al
llegar a casa de la abuela, tal y como había dicho la niña, las
dos mujeres se pone hablar de sus cosas y se olvidan de ella.
—¿Mamá
me dejas ir a comprar un helado?
—Ahora no, después lo compramos
—Toma
el dinero y escoge uno que te guste, responde la abuela.
La niña se aleja toda contenta mientras las mujeres continúan hablando.
Al llegar a la calle se dirige a la heladería que esta próxima
a la casa de la abuela, una vez allí le pregunta el heladero.
—¿Hola
guapa qué helado te gusta , los tengo de chocolate de fresa de
vainilla ..
—
Verá
señor heladero yo quiero que me diga por dónde tengo que ir
para ver la Estatua de la Libertad.—Verás
niña está lejos de aquí en una isla que se llama Manhattan.
—¿Está
en una isla, y no se hunde la isla con esa estatua tan grande ?
El
hombre sorprendido por la inocencia de la niña decide dar
respuesta a su curiosidad.
—Si
quieres y tú mamá te da permiso te llevo conmigo y la ves ,porque
tengo que hacer un reparto de helados por la zona ,pero
tiene que darte permiso tu mamá.
La
niña con su picardía sube a casa de la abuela y le dice a la madre
que le dijo el señor de los helados que tiene que darle permiso
para comprar un helado
—Que
heladero más raro responde la madre ,pongo aquí en un papel que
te doy permiso .
La
niña toda contenta le entrega el papel al heladero y se sube con
él en la furgoneta.
—Mira
ya hemos llegado a Manhattan , luego te llevo a ver la estatua , que voy a repartir helados a varias casas, pero
no te bajes del coche que hay mucha gente y te puedes perder.
La
niña al verse sola decide bajar y le pregunta a un hombre que pasa
a su lado, donde está la estatua de la libertad y éste le dice ; vente conmigo que te llevaré a verla.
Después de caminar un rato al final la encuentran
—
¡¡Mira
ahí la tienes !!
La
niña al ver tanta gente alrededor haciendo cola para entrar a ver
la estatua se asusta y se vuelve para ver al hombre que la había
llevado hasta allí pero no estaba.
Decidió
seguir andando a ver si encontraba el coche de los helados pero según
iba andando cada vez se alejaba mas del lugar , asustada se poner a
llorar y al verla se le acerca una mujer mayor que le da un caramelo y la
invita a irse con ella , la niña se acuerda de las palabras que
siempre le dice su mamá “ nunca de vayas con gente que no
conozcas” .
Sin
detenerse se pone a correr , tropieza con un joven y se cae el suelo
, este la levanta y la trata de consolar pero ella vuelve a correr
para intentar escapar de aquel lugar , y se encuentra al hombre de los helados buscándola.
—Vamos
hija que nos vamos a casa, ven a darle un beso a la abuela , se oye a
la madre desde el fondo de la casa ,¿ hija no me oyes , que nos
vamos ? Donde se habrá metido esta niña comenta la madre a la
abuela .
—Estará
donde siempre, responde ésta , ya sabes que ese es su sitio
preferido, comenta la mujer mientras las dos buscan a la niña por toda la casa.
—Mira ahí la tienes durmiendo abrazada a Tin.
—Despierta
hija que nos vamos y te compro un helado para el camino, sabrás que
la abuela el próximo Domingo nos invita a ver la Estatua de la
Libertad, como tu querías.
—Mamá
ya no quiero ir, prefiero quedarme en casa de la abuela abrazada a
Tin.